Las etapas del duelo ¡aplican para todo!

Estoy segura que todos hemos oído hablar sobre las etapas del duelo aunque no todos saben cuáles son ni de qué van.  Son 5: Negación, Ira, Negociación, Depresión y finalmente Aceptación.  Éstas fueron propuestas en 1969 por Elisabeth Kübler-Ross en su libro “Sobre la muerte y los moribundos” para explicar el proceso por el que pasan las personas al enfrentar la muerte de un ser querido, pero actualmente, ya que son etapas de dolor universales (las experimentan por igual personas de cualquier cultura y clase social), se puede decir que las etapas del duelo… ¡aplican para todo!

Las etapas del duelo, aplican para todo 2

Bien, siendo más específica, aplican cuando sufrimos la pérdida de alguien (incluso vivo) o algo importante para nosotros.  Esto último no es  sólo para objetos, también califica para situaciones, como un trabajo o el estilo de vida. Perdemos  y ¡entramos en luto!

Etapas del duelo 2

Esto lo comencé a analizar hace un tiempo cuando me di cuenta que había perdido totalmente las ganas de publicar en mis redes sociales.  Quería darle un giro a la situación y ¡Boom! me di cuenta que estaba en la etapa de negociación.  De hecho este artículo pensaba llamarse: Las etapas del duelo aplican a las redes sociales!, hasta que hace un mes exactamente, mi esposo y yo recibimos una noticia que en su momento nos impacto como un choque contra un muro de concreto y perdimos juntos la vida tal cual la veníamos haciendo. Por supuesto todo se paralizó y yo no tenía ánimos para escribir, gestionar mi redes, el blog ni ganas de sonreír para una foto.  Sólo hasta este día encontré la paz, la fuerza y tranquilidad que requería contarte.

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La Dra. tomó en sus manos la tomografía contrastada de tórax que le mandó a hacer para compararla con la que días antes le llevamos y nos ratificó lo que ya sospechaba… un tumor de más de 5 cm en el pulmón derecho, espiculado (eso indica que podría ser maligno).  Quise llorar, pero me ganó la voluntad de que mi esposo no me viera derrumbarme porque yo sabía que si yo me caía, él se venía conmigo como Rose y Jack en el Titanic.

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Al salir del consultorio supe exactamente en qué momento entré en la etapa de la Negación.  Es cuando negamos la realidad de la situación. No era posible que eso nos estuviera pasando; No era posible que mi esposo que es un hombre bueno y maravilloso, con hábitos saludables, y que ha pasado por tantas cosas duras, le tocara esto, como el golpe certero que esta vez sí lograría quebrantar su fe, su espíritu.  Si lo conocieras como yo ¡me entenderías!

Los días siguientes lloré mucho, lloré sola, lloré con mi mamá y lloré con él. Es increíble cómo Carlos siendo el afectado siempre me daba ánimos y me sigue dando. Creo que estuve en esta etapa sólo 3 días y luego caí de cabeza en la Ira. En esta etapa el dolor se desvía y se manifiesta de forma contradictoria como ira. No estaba molesta con alguien, no golpeaba almohadas o arrojas cosas, ¡no! Estaba molesta conmigo por todo lo que pensaba que pude haber hecho para evitarlo y ahora entiendo cuán estúpido puede ser pensar eso. Afortunadamente esta etapa también duró poco.

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Entre médicos, zozobra y falta de recursos, yo decidí que haría lo que estuviera a mi alcance para que mi esposo estuviera bien.  Decidí retomar el control de la vida y esta vez mucho mejor.  A eso, se le llama Negociación.  Se dice que este control es una mera fantasía.  Que nos hacemos ilusiones de lo que podrías dar a cambio para no perder a la persona, la vida, la situación… yo creo que enloqueceríamos del dolor si no pasamos por aquí.

Yo sé que no tenemos el control pero hacemos pequeñas cosas para creer que sí y vaya que ayuda lidiar con la situación. Por ejemplo, hasta hoy fue que completamos el primer paso de lo que debemos hacer para saber si el tumor es realmente maligno o entramos en el 5% que nos dijo el último especialista de que sea benigno.  Y aprovecho aquí para pedirte que por favor ores por nosotros. Mientras tanto, entre dietas, salidas a caminar descalzos, apreciar la belleza en cada cosa, cada persona, agradecer por los años vividos y dejar de desperdiciar el tiempo en lo superfluo, en lo vano y los que nos reste momentos juntos, se nos ha hecho menos desesperante la espera, porque en este caso, el tiempo es vida.

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Es lamentable que sólo cuando perdemos a un familiar o nos dan una noticia funesta,  caemos en cuenta de cuánto tiempo perdemos en tonterías: revisar a cada rato las redes sociales, reuniones sin sentido, trabajar en exceso, comprar ropa, decidir qué te vas a poner para impresionar a gente que ni le importas, acumular cosas (en vez de experiencias), dormir, quedarnos en casa pegados a una pantalla (Netflix, Tv, PC…) cuando afuera está toda la maravilla de la vida.

Ni te imaginas cuánto he cambiado y cuánto han cambiado mis prioridades o cuán clara veo la vida ahora y lo que quiero hacer de ella. Yo quiero VIVIR (de verdad) y quiero hacerlo junto a mi esposo, de modo que al irnos de este plano, sintamos que consumimos por completo lo que se nos ha dado.

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Hasta este momento estoy esperando los resultados de unos exámenes que darán luces sobre algunas cosas que necesitan saber los médicos para proceder a hacer una biopsia, que es la que nos guiará al procedimiento que debemos seguir para buscar la estabilidad de la salud de Carlos.

A la negociación le sigue depresión que francamente no creo que requiere explicación y finalmente llega la aceptación, que no es necesariamente un signo de valentía sino de hacer las pases contigo mismo y es cuando nos regalamos la oportunidad de seguir adelante.  Yo aún no llego hasta acá, obviamente, pero me pareció que debía compartir esto porque ayuda mucho estar conscientes del cómo nos sentimos para pararnos sobre eso y encontrar la mejor manera de afrontar el dolor.

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Esta es la primera vez que comparto algo tan personal, y aunque sé que no estoy obligada a nada, también sé que tengo una comunidad de gente que me quiere, me aprecia, me lee y ya comenzaron a preguntar por qué me desaparecí.  Agradezco el cariño de las que han estado pendientes y me han dado ánimos por privado. Decidí escribir para drenar el alma y porque no es fácil contar una y otra vez lo mismo (esta es otra forma de negociación).

También quiero advertirte que las cosas no serán iguales.  Seguiré escribiendo en la medida que mi alma se sienta en paz, tal vez no sobre los mismos temas, tal vez no con la misma sonrisa, pero de seguro con la intención de siempre: apoyar en lo que pueda, compartir las cosas que aprendo y brindar una mano amiga.  ¡Gracias por leerme¡ y sí, todas las fotos las tomé yo.  Deberías probar la dicha de poder apreciar cada belleza que Dios nos regala y tener la fortuna de capturarla. Sólo eso es duradero.

A propósito del post de hoy, te dejo por acá un video que capta perfectamente (sobre todo en el coro) lo triste que es darse cuenta tarde de lo que teníamos y cómo sólo hasta entonces lo apreciamos… Let Her Go | Passenger

 

 

 

 

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